La Armonía en los tiempos de fiesta



Fin de año: una mezcla de alivio y adrenalina, sensación de llegar a algún lado y de estar perdiendo algo, encuentros, reencuentros y desencuentros, placeres y obligaciones. Mensajes contradictorios: estar en forma para lucir un cuerpo vital y atractivo en el verano, disfrutar de los agasajos y los brindis, cerrar el año con cada grupo social, aún los que casi no vemos durante meses…, los que queremos y los que soportamos, participar de las muestras de fin de año, propias, de los hijos, sobrinos, nietos, amigos… no tener tiempo para cumplir con rutinas que habitualmente sirven de sopapas de seguridad… ai, cuánto potencial para juntar stress…

El verano, en Shiatsu y Medicina oriental, se considera como la época del Fuego, la más cargada de emociones, que aceleran el corazón, ocupan la mente y a la vez nos distraen de otros propósitos. Mucha expresividad, exposición, emotividad, risas, cantos, alegría, euforia. Si el Fuego no está contenido en un espacio seguro, se descontrola, puede generar tanta chispa y tensión que literalmente uno siente que explota, o quemar nuestras reservas dejándonos “hechos cenizas”.

De forma a la vez preventiva y reparadora, Shiatsu y Masaje Tailandés ofrecen volver al propio eje, a la armonía, darle al Fuego un espacio interno para que se convierta en energía vital, sin devorarnos. Estas terapias milenarias ponen el acento en la circulación de la energía y la sangre, evitando el congestionamiento tanto como el estancamiento. En los días calurosos, la circulación de la sangre parece costar más, creando pesadez, hinchazón. Las sesiones de masaje tailandés son especialmente eficientes para descongestionar las piernas, revirtiendo las condiciones que llevan a la formación de várices. Las sesiones de shiatsu apuntan al equilibrio orgánico, facilitando digestión y eliminación. Ambas disciplinas buscan que el organismo así como el espíritu puedan disfrutar, entrar en un estado de bienestar duradero.

Porque esperar las vacaciones para sentirse bien? Si comenzamos el año agotados, si el período de las fiestas nos resulta amenazador, o si volver de los días que pudimos salir de la rutina para sumergirnos otra vez en ella tiene el sabor amargo de un castigo inmerecido, podríamos intentar encarar estos obstáculos de otra manera, darnos un chance de experimentar herramientas terapéuticas que integran todos los aspectos de nuestro ser, permitiendo que tanto el final como el comienzo se disfruten desde el bienestar y la armonía, interna y externa.

Valerie Gaillard
Shiatsunuad