Shiatsu

CARRERA DE SHIATSU - AÑO 2016

Seminario Introductorio
Se aborda el arte terapéutico del Shiatsu de forma práctica, aprendiendo a dar una sesión completa con técnicas básicas boca abajo y boca arriba. El Hara, centro energético y centro de gravedad, será el motor de cada uno de los movimientos armoniosos y de las presiones profundas que se realizan en Shiatsu. Sentir el Hara, habitarlo, percibir y transmitir el Ki, energía vital.
El primer paso, este seminario, abre las puertas a lo que sigue, permitiendo captar su alcance, a la vez que provee una herramienta muy concreta, para explorar el propio bienestar y compartirlo con otros.


Primer Seminario Introductorio 2016


VIERNES 22/01/2016: de 19 a 22 hs.
SABADO 23/01/2016: de 10 a 17 hs.

Este Seminario es requisito para comenzar la carrera de Terapeuta Zen Shiatsu del ciclo 2016.

Ya esta abierta la Inscripcion 2016:
Duración: 2 años (20 meses - de marzo a diciembre 2016-17). Clases de 3 horas por semana. Cuota mensual incluye 3 prácticas mensuales
(repasos propuestos en diferentes dias y horarios).

Horarios - 2 horarios posibles a elección:
• Miércoles de 10 a 13 hs
• Jueves de 19.30 a 22.30 hs.



SHIATSU

Los bebés recién nacidos y saludables, tan únicos y especiales para sus progenitores, son orgánicamente muy parecidos entre ellos. A medida que pasa el tiempo, el organismo se va singularizando, así como la apariencia física y el psiquismo. Los Orientales llaman Ki a esta fuerza de vida que nos cambia y nos moldea tanto desde adentro como desde afuera. Se distingue ente el Ki ancestral, nuestra herencia genética, el Ki del cielo o del aire, que procesamos a través del sistema respiratorio, el Ki de la tierra, que absorbemos y asimilamos por los órganos digestivos, el Ki de la conciencia, abarcando nuestra vida emocional, mental, espiritual. Estos diferentes aspectos de la fuerza vital modifican con el transcurrir del tiempo nuestro organismo, facilitando el crecimiento y el desarrollo y acompañando cada etapa del proceso de maduración y envejecimiento. El shiatsu, desarrollo moderno de una antigua terapia tradicional oriunda de Japón, con fuerte influencia de conceptos taoistas, actúa, al igual que la acupuntura, directamente sobre el fluir del Ki.

El interfaz entre el terapeuta de shiatsu y la fuerza vital de su paciente, lo provee el sistema de los meridianos, una red invisible de canales que circulan tanto en la superficie del cuerpo como hacia lo más profundo del organismo. Milenios antes de que la tecnología pusiera a nuestra disposición herramientas de comunicación virtual que hasta cierto punto parecen liberarnos de las limitaciones impuestas por la densidad de la materia, los Orientales entendieron el cosmos -y el ser humano como parte integrante de él- desde una perspectiva que abarca la materia y la energía como un todo. Descubrieron e investigaron cómo, al estimular la superficie del cuerpo, se puede modificar tanto estados internos de índole emocional, - serenar, relajar- como obtener una respuesta al nivel orgánico- por ejemplo facilitando la digestión, regularizando los latidos del corazón, ampliando la capacidad respiratoria. Se trazó un mapa de líneas que recorren el cuerpo, llamadas meridianos, a lo largo de las cuales algunos puntos precisos se destacan particularmente por su efecto al tocarlos, tanto manualmente como con el estímulo de una aguja.









El shiatsu, palabra cuya traducción significa presión de los dedos, es una herramienta terapéutica que actúa sobre el fluir del Ki en los meridianos, mediante presiones y técnicas de movilización como estiramientos, movilizaciones, contactos. Tocando con las palmas, los pulgares, los dedos pero también los antebrazos, los codos, las rodillas, los pies, el terapeuta de shiatsu efectúa cada presión y movimiento desde su centro, su “hara”, otra palabra japonesa que remite no sólo al abdomen como parte del cuerpo, sino al centro de gravedad y centro del ser, conectado con la fuente del Ki.






Cada canal de energía o meridiano interactúa con un aspecto particular del Ki, Ki ancestral, Ki del aire, Ki de la tierra, Ki de la conciencia. Esto permite al terapeuta shiatsu diseñar en cada sesión un tratamiento apropiado para el momento que está transitando su receptor. Las sesiones suelen durar alrededor de una hora, comenzando con una breve entrevista, en el marco de la cual el terapeuta escucha, con todos sus sentidos, lo que el receptor tiene para decirle. Esta actitud de escucha se prolonga a lo largo de toda la sesión, ya que el diagnóstico no se realiza solamente sobre la base de lo que expresa verbalmente el consultante, sino a través de la percepción que el terapeuta tiene durante toda la sesión. Es un diálogo sin palabras; a través de la observación el terapeuta orienta su abordaje y a medida que va tocando se profundiza el diálogo que tiene lugar en un nivel más allá de las palabras.

Recostado sobre un futon directamente ubicado en el suelo, vestido con ropa cómoda y holgada, el receptor experimenta relajación y bienestar inmediatos, si bien puede darse cuenta de su estado a través de sensaciones de dolor, molestia, limitación seguidos por alivio y expansión. Visto de afuera el shiatsu parece una danza en la cual la gravedad juega un papel fundamental: el terapeuta utiliza constantemente su propio peso para ejercer presión, así como series de palancas que le permiten movilizar el cuerpo del receptor sin cansarse.

La medicina Occidental moderna dispone de una fabulosa herramienta para actuar de afuera hacia adentro, la cirugía, así como de una batería de agentes químicos para introducir en el organismo y modificarlo. Aborda los aspectos sutiles del psiquismo tanto mediante la medicación química como por el uso de la palabra, a través de terapias verbales. Oriente propone otra mirada, complementaria, que integra en lugar de separar, ajusta en lugar de intervenir, confía en el potencial organizador del Ki para alcanzar el equilibrio.

La salud no se define como un estado duradero, fijo, sino como el juego de constantes modificaciones, la interacción de fuerzas vitales y vivas, cambiantes. Para poder transitar nuestras vidas podemos hasta cierto punto cuidar de la calidad de nuestro Ki. Al Ki ancestral, sólo podemos cuidar que no se desgaste prematuramente, descansando lo suficiente, respetando los límites de nuestra naturaleza y de la etapa que estamos viviendo, según nuestra edad biológica. Eligiendo el mejor Ki del cielo posible al respirar consciente y profundamente, practicando actividades físicas saludables, paseando entre los árboles o en la naturaleza. El Ki de la tierra, nuestra alimentación, determina en gran parte cómo nos sentimos, cómo maduramos y envejecemos. Disponemos de muchas oportunidades para cultivar nuestra consciencia. Todas las terapias orientales abordan esta multiplicidad de aspectos en sus propuestas. Yoga, chi kung, tai chi, acupuntura, shiatsu. Que sean prácticas solitarias, grupales o terapéuticas con un intercambio entre dos personas, apuntan a generar equilibrio, armonía, capacidad de atravesar la vida disfrutándola plenamente.








El conocido símbolo del Tao, constituido por el Yin y el Yang en su interacción dinámica es la ilustración misma de la vida que alterna ciclos y fases, demandando ajustes constantes para que el proceso se desarrolle de forma armoniosa. El shiatsu es una herramienta, un arte, que facilita nuestra búsqueda del equilibrio dinámico. Propone acompañar en momentos de dolor y desequilibrio, que sea por una lesión, una enfermedad, un proceso y sobre todo propone prevenir, sostener un estado tal que no se puedan instalar los malestares. En un mundo donde los estragos del stress afectan a un elevado porcentaje de la población, ofrece soluciones libres de efectos nocivos para problemas comunes, ansiedad, insomnio, dolores de cabeza, espalda, dolores musculares, fragilidad emocional, tendencia a decaer fácilmente. Su acción es sutil y respetuosa, su alcance y su potencial inmensos. Quienes los practican lo consideran como un “Do” o camino, para su crecimiento evolutivo.




Shiatsu y Tai en Silla

Combinando técnicas de Shiatsu y Masaje Tradicional Tailandés, como presiones, hamacados, movimientos para soltar las articulaciones (hombros), golpeteo, digitopresión, Shiatsu y Tai en silla es una modalidad de trabajo corporal que permite lograr un resultado óptimo de relajación, integración corporal y alivio de todo tipo de tensiones en una sesión breve, entre 15 y 30 minutos.

El receptor está sentado en una silla, el terapeuta trabaja mayormente de pie, usando el peso de su cuerpo para ejercer presión sobre el receptor, y en algunos momentos sentado o arrodillado.



Adaptable a muchos ámbitos, este masaje es ideal para responder a las exigencias de la vida moderna, que ofrece en general sólo pausas breves.

En muchos casos se convierte en la tarjeta de presentación del terapeuta, que de esta manera muestra su trabajo e invita a los pacientes a profundizarlo con sesiones más largas en su consultorio. También se lo puede aplicar al comienzo de una sesión más larga,en particular si el paciente está muy tenso utilizando las técnicas en esta posición como una transición antes de pedir al receptor que se acueste.





Los seminarios de Shiats y Tai en silla están abiertos a toda persona con una base de trabajo corporal y masaje, cualquier sea la modalidad que está acostumbrada a usar. Complementa tanto una formación en Shiatsu como en Masaje Tradicional Tailandés, o en otro tipo de masajes.



Los seminarios son esencialmente prácticos, si bien se hablará de diferentes aspectos concretos de esta modalidad de trabajo, además de practicar las técnicas entre los participantes.